Ejercicio físico ¿Salud o trastorno?

El ejercicio físico es uno de los pilares fundamentales para conseguir un estilo de vida saludable, tanto a nivel físico como psicológico y se convierte en una recomendación constante de los profesionales de distintas patologías. A pesar de ello, también se relaciona estrechamente con algunos tipos de trastornos de la conducta alimentaria. ¿Dónde está la línea que separa la salud de la enfermedad? ¿Cómo identificar en qué casos se trata de un comportamiento saludable y en qué casos se trata de un síntoma de algo mayor?

Es innegable que el ejercicio físico presenta múltiples beneficios, pero esto no significa todo el mundo que practica actividad física lo haga con intención de mejorar su salud. Es fácil observar cómo en determinadas épocas del año, como son las fiestas de navidad y de verano, que se asocian en la mentalidad colectiva a cambios en el cuerpo. En los medios de comunicación se repite cómo en Navidades se suelen coger kilos o cómo la llegada del verano va asociada a la “operación bikini”. Ambas son épocas en las que la insatisfacción corporal tiende a aumentar y los gimnasios se encuentras con filas de gente dispuestas a apuntarse. En estos casos, parece razonable entender que la principal motivación de estas personas no es mejorar su salud, sino modificar su peso y su cuerpo.

Lo que nos dicen los estudios es que cuando se utiliza el ejercicio físico como forma de controlar o de modificar el cuerpo con un objetivo estético, la probabilidad de que se haga un uso inadecuado aumenta. La insatisfacción corporal, así como la esperanza de sentirse mejor a través de mejorar el peso, suma al ejercicio físico una carga emocional que dificulta realizar esta actividad de una forma saludable. Eso puede dar lugar a un uso inadecuado, aumentando su frecuencia e intensidad, utilizándolo como conducta compensatoria o como forma de regular las emociones.

¿Cómo puedo ser consciente de si realizo actividad física de una forma saludable?

Hay factores que se relacionan con el uso inadecuado de la actividad física y que nos pueden ayudar a identificar si tengo una relación saludable con el ejercicio. Los aspectos más comúnmente comentados, y más sencillos de evaluar, son la realización de actividad física con una duración, frecuencia o intensidad superiores a las recomendadas. Cuando realizo ejercicio de una forma excesiva, favorezco la aparición de lesiones y perjudico a mi cuerpo. Esto es fácilmente comprobable acudiendo a un profesional de la actividad física.

Sin embargo, todo el mundo que realiza un uso inadecuado de la actividad física no tiene por qué realizar ejercicio con la misma frecuencia. Hay un factor que desde el punto de vista psicológico se considera clave para determinar cuándo una conducta es perjudicial: la motivación o la función que cumple para la persona que lo realiza. Cuando hablamos de ejercicio físico compulsivo, nos referimos a aquellas personas que practican actividad física con el objetivo de evitar un estado emocional negativo, como ansiedad, tristeza o culpa. Generalmente, en las personas que presentan ejercicio físico compulsivo, estas emociones aparecen asociadas de alguna forma con la imagen corporal, y el ejercicio se convierte en una forma de recuperar el control y la seguridad en uno mismo. Sin embargo, las emociones pueden estar provocadas por la no realización de la actividad física (ej. “llevo todo el día sentado”, “me siento culpable por no haber ido a correr esta mañana”) o por otros factores no relacionados directamente con la actividad (ej. “me siento inseguro”, “no me gusta mi cuerpo”, “me siento solo”). Cuando el ejercicio físico se realiza con el objetivo de no sentir el malestar asociado a estos estados emocionales, se convierte en una forma de regular nuestras emociones, y poco a poco, en una obligación necesaria para sentirse bien.

A través del tratamiento psicológico, se puede enseñar a los pacientes a identificar la función que el ejercicio físico está cumpliendo en sus vidas y proporcionar nuevas herramientas que permitan a las personas que realizan actividad física de forma compulsiva salir de esa espiral de sufrimiento y tener una relación más saludable con su cuerpo.

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