Consejos para el verano

El verano es una época difícil para las personas que padecen un Trastorno de la Conducta Alimentaria e insatisfacción corporal. Las altas temperaturas y las actividades típicas de esta estación (playa, piscina) conllevan el uso de prendas de ropa en las que nuestro cuerpo está más expuesto. Esta mayor exposición puede aumentar la presencia de emociones desagradables como la ansiedad o la vergüenza y la frecuencia de conductas que, aunque parezcan que a corto plazo nos ayudan reduciendo levemente la emoción desagradable, a largo plazo refuerzan la insatisfacción con nuestro cuerpo y nos impiden disfrutar del verano. A continuación te daremos algunas claves para que tu cuerpo te limite menos este verano.

El primer paso es reconocer qué conductas estoy llevando a cabo y cómo creo me están ayudando. Algunas de las conductas problemáticas son: la comprobación obsesiva de mi cuerpo (por ejemplo, examinar cada parte de mi cuerpo frente al espejo o hacerme fotos o videos desde diferente ángulos), la comparación constante con los otros, especialmente con aquellas partes del cuerpo que más me disgustan y la evitación de situaciones que me generan incomodidad (por ejemplo, ir a la playa o a la piscina) o de vestir prendas con las que enseñe parte de mi cuerpo (por ejemplo, no usar pantalones cortos o camisetas de tirantes, usar bañador en lugar de bikini).

En segundo lugar, es importante comprender que la insatisfacción con la imagen corporal es una conducta aprendida, diversos factores socioculturales y personales han contribuido al desarrollo de esta mala relación con nuestro cuerpo. La buena noticia es que, igual que hemos aprendido a odiarlo, podemos aprender a aceptarlo y mejorar nuestra relación con él, ya que nuestra imagen corporal está más relacionada con los pensamientos, las emociones y conductas que tenemos hacia nuestro cuerpo que con sus características físicas.

Este reaprendizaje no es rápido, por tanto, debemos poco a poco ir reduciendo las conductas anteriormente mencionadas asumiendo que las primeras veces las emociones y pensamientos desagradables serán muy intensos, pero intenta no juzgarte por su presencia ni escapar, simplemente permanecer presente. Poco a poco estos irán disminuyendo a medida que el cerebro entienda que eso que tanto temía, nunca llega.

Recuerda que la forma de tu cuerpo no determina tu valía y que no necesitas tener una forma corporal concreta para merecer disfrutar de determinadas actividades o de vestir la ropa que desees. Lo único que necesitas para llevar a cabo correctamente la “operación bikini” es tener un bikini y usarlo y para tener un “cuerpo de playa” es tener un cuerpo y llevarlo a la playa.

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